No me siento en posición de dar un mensaje de esperanza porque yo misma sigo librando esta batalla. Lo que sí puedo decirte es que no normalices el dolor, busca especialistas que conozcan la enfermedad y no dejes de insistir hasta sentirte escuchado. En mi caso, mi única esperanza está en Dios. Si llega la sanidad, sé que será por su voluntad. Mientras tanto, sigo caminando un día a la vez.
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